lunes, mayo 23, 2011

La Prostitución: Un Crimen de Comunicación

Ya todos sabemos la realidad. La pareja sale en citas donde se habla paja hasta que se culea. Si está interesado el hombre o simplemente tiene mucho dinero, este lleva a la mujer a lugares caros en un carro fino, etc. Esto aumenta estadísticamente las probabilidades de culeo. Después de todo si el mismo tipo la lleva a la Picantería Olguita, coronar es casi imposible. Sin embargo, un saco de plomo como Donald Trump, siempre se podrá casar con quien sea.

Digamos que mañana Donald Trump pierde el trabajo y la plata. La mujer puede decirle: “te jodiste, no hay culeo hasta que vuelvas a armar el castillo.” Esto sería perfectamente entendible para la sociedad (principalmente las mujeres). Después de todo, el tipo desempleado o vago o borracho o enfermo, llega a casa a recibir puteadas y ver 0 tetas.

Conclusión 1: En la mayoría (si no es en todas) de las relaciones matrimoniales de nuestra sociedad, el dinero es un factor importante que usualmente hace más atractivo al hombre así como las tetas grandes hacen más atractivas a la mujer. A mayor plata, más posibilidades de coronar en citas (y hasta en casa.) A menor plata, las posibilidades de culeo caen incluso después de casado.

Digamos que el mismo hombre promedio ya casado, se vuelve a “enamorar.” La amante (o secretaria en el Ecuador) accede a la pichiza a cambio de ciertos beneficios que usualmente son monetarios. Por ejemplo, un apartamento, un aumento de sueldo, joyas etc. Aquí la comunicación se da de la siguiente manera:

Amante: Amor mi hermanito de Milagro/Piñas se casa y quiero darle un regalito.

Hombre: No hay problema, yo te doy un dinerito para que le des algo bonito.

Amante: ¡Gracias mi vida! Esta noche te espero con la chucha mojada.

Conclusión 2: La segunda relación social más grande entre parejas luego del noviazgo/matrimonio, es la de amantes. Esta relación es exactamente igual a la primera, donde se cambia culeo por plata bajo el velo del amor, la única diferencia es que las citas son clandestinas, viven separados y el matrimonio es una posibilidad distante (porque 1 o ambos deben divorciarse primero.)

Ahora veamos un intercambio entre nuestro héroe y una stripper:

Hombre: ¡Que buenas tetas! ¿Te espero a la salida?

Candylandia: Si mi rey, pero primero habla con la caja.

Hombre: No hay problema yo me encargo de todo.

Candylandia: ¿Y después me darás algo a mi? Mira que yo te voy a tratar muy bien.

Si comparamos a lo que sucede en citas (harta conversación burda para culear), con lo que pasa con la amante (aun se habla de amor, pero se culea más rápido), con la stripper (ya no se habla de amor, si no de pasar rico esa misma noche) vemos que aquí se está hablando de lo mismo, sólo que de diferentes maneras. Se observa que a mayor grado de verdad, menos hay que esperar para ver a dicha man en bolas y más frontal es el intercambio de bienes (plata) por servicios (culeo). Veamos el ejemplo del chongo o prostíbulo de pueblo:

Hombre: ¿Cuánto por esa vagina y sin condón?

Pobre Diabla: 5 balas. Comprame un Sunny.

Al fin, la verdad. Penar la prostitución es tan absurdo como penar la venta de sangre o semen o cualquier parte del cuerpo sólo porque la comunicación no se hizo de una manera sacarina o bajo la ilusión del amor.

2 Comments:

At 8:37 p. m., Blogger Kiba said...

Buena esa... me alegro que regresaran a postear ya era hora que lo hicieran siempre me paso por aqui para ver si ponian algo nuevo.... sigan asi

 
At 7:10 p. m., Blogger Francisco said...

Entonces, cuando se trata de "CULEAR" las reglas del mercado te caen, como terno de sastre, por lo que veo.

 

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