A bailar y mamar con Shakira: Si el Barcelona de Guayaquil fuera el Barcelona de España.
Ya está en youtube.
Piqué, Xavi y Villa sacuden las caderas bajo el mando de la “loca, loca, loca.”
Lo han ganado todo en el Deporte Rey, ese que los gringos tildan de socialista. Las viudas de Messi ya ponen al Barza por encima de los históricos. El River de Francescoli, Brasil del 70, la Naranja Mecánica, etc.
Y es que este equipo es un poco insoportable. Tiene el auspicio de Unicef, porque están por encima de Pilsener, Bwin o alguna empresa con fines de lucro, y sin embargo en la cancha nunca se ha visto tanto monopolio a la bola.
Se los compara con dioses: a Piqué le dicen Piquenbauer y Messi hace jugadas Maradonianas, pero los que han visto mundiales sin alta definición saben que los grandes batallaban y los de hoy apenas ganan.
Por ejemplo, Roberto Baggio lo hizo todo con pierna y media de tanto raje.
Las pelotas raspadoras, esas no diseñadas por Nike para que floten, hacían de este un deporte de hombres. Hoy es de metrosexuales. ¿Quién de nosotros no se asombró hasta la era de la Questra al ver un saque de arco que llegue a 3/4? ¿Quién se asombra hoy con esa F50 que parece que le falta una turbina para llegar a la luna?

Los de antes iban al podólogo después de la práctica.
La cultura también ha muerto. Si en ese partido un hincha del Manchester le gritaba “negro” a Abidal, este no regresaba a Wembley en su vida. Curiosamente Eto’o ha sido clave en el proceso de cambio y ahora anda atrás del racismo en Italia. Gritarle "negro bruto" al negro bruto en el primer mundo es pedirle a la cámara digital y con gps que te aclare, que la multa se pague online, osea, que seamos más nítidamente avanzados pero menos asquerosamente humanos
La prueba más contundente fue observar el efecto de las faltas cometidas por un frustrado Valencia. El espectador promedio las repudia (porque cuidado lesionan a Messi) cuando antes el foul era considerado un recurso. Claro, un recurso bajo, pero recurso igual. Ya siente que se muere el adagio de que “o pasa la bola, o pasa el jugador, pero no ambos.”
Un indicador de la muerte de la cultura batalladora se vio cuando en el mundial se hizo debate de la mano de Luisito Suárez. El Fair Play anda fuera de control y el sentimiento de culpa del primer mundo, al ver un equipo negro eliminado con "trampa," quiso parar el mundial y pasar a sus ex-esclavas.
Hoy las cosas son más sutiles. Si te superan técnicamente, antiguas guerras en pasto pasan a ser un pacto entre millonarios. El Manchester, del cual todo el mundo esperaba más, entrego el culo y ni Rooney se puso muy bravo. En el ayer, se acababa el partido repleto de tarjetas rojas. Hoy le piden la camiseta a Messi. Parece que directa o indirectamente, del 2006 en adelante a todos les gusta ver ganar cuando te juegan “bonito.” Bajo este nuevo estándar, tendría Italia que devolver todas las copas de su pasado.
¿Qué pasaría entonces si fuera Perlaza el pelado de Sharon? ¿Si fuera él junto con el negro gay Hurtado, ese paquete de Marangoni y el rey de las putas Teixeira moviendo las caderas en una tarima de Babahoyo? ¿Acaso la cultura Guayaca no reaccionaria diferente? ¿Se impresionaría la prensa rosa de la pinta de Perlaza? ¿Se lo compararía con el Waka Waka? ¿Se lo extrañaría al drogadicto Kaviedes, Carla Sala y hasta Maruri?
Entonces el Ecuador se convierte en un adefesio posmodernista. Actitudes retrogradas pero para algunos de nosotros rescatables en un mundo globalizador que mata el picante humano con la tecnocracia. Y por eso este país, junto con el resto de la periferia y todos sus problemas, es más arrecho que los centros económicos del planeta.